miércoles, 6 de octubre de 2010

Cuando un duelo es meditado en el silencio del Corazón

C es una de las personas más pequeñas que conozco, tiene un corazón de niño, noble y franco. SI alguien me hubiera preguntado cuál es el mayor miedo de C habría podido afirmar sin miedo a equivocarme: a la muerte de su papá.

No hace falta describir lo dolorosa que es la muerte de un ser querido, asi haya estado enfermo o sano, sea joven o viejito, jamás estamos listos para decir “hasta el Cielo”. EL mismo Jesús lloró frente al cuerpo sin vida de su gran amigo Lázaro.

Pero mientras nosotros nos batimos a duelo con nuestros miedos, mientras hacemos tremendos esfuerzos por conservar la salud y la vida de quienes amamos, y mientras no decimos “muerte” porque es mala palabra, hay en el Cielo grandes despliegues invisibles para un corazón aturdido o distraído. Y como por arte de magia, que en realidad es un arte de Amor hay un punto y un momento en el que Cielo y Tierra pueden tocarse: el lugar es el corazón, y el momento es durante el dolor.

Cuando el alma duele está en carne viva, está mucho mas atenta y sensible a lo que Dios tiene para decirnos. Dios nos susurra cariñosamente al corazón TODOS LOS DIAS DE NUESTRA VIDA, pero tenemos la triste costumbre de pensar y de sentir más fuerte ahogando así Sus Palabras con las nuestras.

C es una muchacha muy pensadora, puede escribir 12 tomos de hipótesis respecto a un solo acontecimiento, pero en estos días de dolor hizo silencio, silencio su cabeza, silencio sus miedos y angustias, y se prestó atenta y decididamente a recibir en su corazón todo el Amor y las Gracias con que el Cielo Providente la bañan a diario.

Y la Providencia es así, es tan respetuoso y diligente nuestro Dios que mas pedimos y mas confiamos, más nos entrega. Este pequeño relato cuenta una historia de amor entre Dios y su alma.

No puedo asegurar que C recibió más Gracias que de costumbre, ni mas cantidad que el resto de los mortales, es posible que solo haya recibido la gracia de que el telón se levante por unos días, y pueda percibir claramente el Dedo del Padre moviendo cada detalle para consolar a C en este tiempo de dolor. Aunque quizás si recibió más, porque las pidió con todo el dolor y el amor de su alma, y uds. saben, un Padre malcriador como es el Nuestro, no se puede resistir a nuestros caprichos cuando son buenos, bellos y verdaderos.

De todos los regalitos q R recibió en este tiempo del Cielo mi preferido es el de desear la Gloria de Dios por sobre todas las cosas. Si una persona logra hacer carne propia ese sentimiento tiene asegurada su felicidad, tanto en esta vida como en la verdadera, porque la batalla ya está ganada, y hay Gloria al Padre, Hijo y Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

4 comentarios:

DEYANIRA dijo...

Ay...nena! qué lindo expresas tanta belleza...tiempo sin pasar pero valió la pena volver...

Niza dijo...

recien leo esto, gracias nenu!

Chiquita adorada dijo...

Ya no escribes más?? Leerte siempre es un placer!!

Niza dijo...

Hola Chiquita!! Muchas gracias x el comentario!! Alegremente tengo unos mellizos de 8 meses que no me dejan tiempo ni energia para escribir, pero es una cuenta pendiente, y leer comentarios asi me dan animos para soñar que puedo volver al ruedo un dia... Saluditos!